Los administradores de fincas son profesionales colegiados cuyo trabajo principal es la gestión y funcionamiento de las comunidades de propietarios que administran.

Un administrador colegiado debe tener una formación universitaria en alguna área procedente de: Administración y Dirección Empresas, Económicas, Derecho, Empresariales (preferiblemente) u otra titulación.

A día de hoy existe la titulación propia de Administración de Fincas, que se imparte en algunas pocas universidades en España.

Aunque no es requisito indispensable estar colegiado, sí que es recomendable ya que ofrece una mayor garantía para ejercer el oficio, ya que la persona colegiada cuenta con un seguro de responsabilidad para cubrir cualquier daño que pueda producir, además de ofrecer cursos y asesoramiento en materias relacionadas con la profesión.  

Función del administrador de comunidades de propietarios

Podríamos definir a los administradores de fincas como los guardianes de las mismas, es decir, “aquellos profesionales que se encargan de gestionar, a petición de los propietarios, los asuntos financieros, legales y técnicos necesarios para el mantenimiento y gestión económica de las mismas”.

Entre las funciones que más realizan los administradores de fincas cabe destacar:

  • Atención a los propietarios
  • Control de cuentas
  • Mantenimiento de espacios comunitarios
  • Gestión incidencias
  • Cobro a morosos
  • Solicitud ayudas

Beneficios que aporta contar con un administrador

Es evidente que contar con la figura de una persona que gestione o administre una finca va a tener un coste, pero los beneficios que aporta un administrador de comunidades de propietarios a la larga son rentables.

Lo más importante es que se encargan de la gestión diaria de la comunidad, que por una parte resulta muy efectivo ya que le libera de ese trabajo a cualquier vecino y, por otra parte, genera un buen clima de convivencia en la finca al encargarse de resolver cualquier posible problema entre vecinos.

En definitiva, el objetivo es evitar los problemas tanto técnicos, económicos o personales, y si los hay, resolverlos lo antes posible.

Vivir en tranquilidad

Cualquier residencia, sea la vivienda habitual, segunda residencia o una propiedad para alquilar, requiere de un buen clima de convivencia con el resto de propietarios. Vivir en tranquilidad, paz y armonía es el sueño de cada vecino.

La figura de los administradores de comunidades de propietarios ofrece esa serenidad que en algunos edificios se ve perturbada por conflictos entre los mismos, por exceso de gastos de mantenimiento o por los impagos de los costes de la finca por parte de algunos propietarios.

Hacen de árbitros imparciales que se ocupan y preocupan por el bien común de todos los vecinos. Generan un importante punto de mediación entre un problema y una solución.

Trabajo con salida

Dedicarse a esta profesión, cada vez con mayor auge, requiere sobre todo de aptitud y actitud. No solo es tener la formación adecuada y demostrar la validez del oficio, sino es ser resolutivo ante los problemas, tratando de solucionar, en muchas ocasiones, conflictos difíciles.

Se convierten en la columna vertebral de un edificio o comunidad de propietarios, responsables del correcto y buen funcionamiento de la misma.

No importa la cantidad de viviendas o el número de propietarios que haya en un mismo complejo, la gestión es la misma, dedicarse con cuerpo y alma, llevando una buena gestión y administrando de la mejor manera posible para dar tranquilidad y confianza a los propietarios.


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