La carrera de Derecho es, como se sabe, una de las más rentables que existen. Es cierto que la cantidad de abogados que existen en el mercado laboral de casi todos los países es bastante elevada. Pero eso no debería disuadir a los que realmente se interesan en la carrera de leyes. Los que son buenos siempre encontrarán trabajo. La saturación del ámbito laboral puede poner las cosas algo difíciles, pero no imposibles. Como suele decirse, uno crea su propio puesto. Y esto, en Derecho, se puede hacer de muchas formas.

Cuando uno piensa en un abogado, la mayoría imagina los tipos de especialistas que aparecen en la televisión. Abogados que existen en la vida real, aunque su trabajo no es tan fácil como parece en la tele.

La cantidad de especialidades que hay en la carrera de leyes es realmente sorprendente. Uno puede dedicarse al derecho tributario, comercial, de empresa, corporativo, internacional, de comunicaciones, penal, civil, procesal, aeronáutico… y la lista sigue.

Con esta cantidad de rubros, es imposible no encontrar punto al que dedicarse. Y a partir del cual se puede crear ciertas ventajas sobre el resto de competidores.

Especializarse es la clave

La especialización es la tendencia que impera en la sociedad actual. Cubre carreras profesionales, técnicas y procesos de producción. Desde lo más relevante hasta lo más insulso, todo puede convertirse en especialidad. Pero no es la única forma de hacerse un espacio en el mundo laboral.

De vuelta a la carrera de leyes. También es posible especializarse en más de una rama del Derecho. Los cursos de posgrado ayudan mucho a esto. Es posible tomar varios antes de hacer un doctorado y tomar la decisión de instalarse en un solo campo.

Obtener experiencia laboral

La experiencia laboral es la principal fuerza de especialización. Y la guía para decidirse.

¿El perfil requerido? Como es obvio, aquel que desea ser abogado debe amar las letras. Mostrar interés por la justicia. Además la lectura debe ser uno de sus hábitos más enraizados. Y lo más importante: debe saber argumentar.

Uno de los libros que se suelen leer en el primer año de la carrera es el antiguo Tratado de la argumentación de Charles Perelman. Un mamotreto de más de 800 páginas de lectura obligatoria. “Persuadir y convencer son las dos finalidades de la argumentación en general”, señala el autor antes mencionado. Estas dos capacidades también deben tenerse si lo que se desea es incursionar en el terreno del Derecho.


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